jueves, 3 de mayo de 2007

LA ESPERA


Horas muertas haciendo tiempo en casa, con la radio puesta. Santa Marta está en alerta roja. En pie de lucha.
Es difícil, muy difícil, escribir sobre lo que está pasando, sobre lo que estamos viviendo, sintiendo.
Camino de la plaza, en todas y cada una de las casas, con o sin remesa, suena el eco de Radio Victoria. Una semana de asambleas, de vigilantes nocturnos, redes de comunicación, de planes de acción.
Hoy, gente reunida, y la entrada de la comunidad tomada.
Quizá el miedo es el nuestro. De ellos, la fuerza, la rabia, el ya basta, el no nos sacan.
La tele, como de otra realidad, con sus programas de cocina italiana, e inaguraciones del Saca; los diarios, los noticieros, los avances.... eufemismo de información, mientras el mundo, entra en su juego de novelas y futbol.
Y sigue la espera.
La maldición del Malinche, mi comandante se queda, santa marta, ójala... que hacen que no nos sintamos aislados, que nos reconoce parte de la historia, que se repite una y otra vez.
Pero hoy, hoy no.
Si vienen con violencia, violencia van a tener, y será la primera comunidad merecedora del título de "terrorista", lo único que queda contra ellos, y lucirán orgullosos éste título.
Nosotras, extranjeras, nos dejamos arrastrar por el movimiento, despertando a la vida, a la de verdad, a la que vale la pena, a la que no se rinde, a la que no se doblega. Reconociendo, tristes, que éste espíritu, en nuestro mundo enriquecido, murió hace mucho tiempo, que la ayuda al desarrollo y los organismos no gubernamentales, son cada vez, más gubernamentales.
Que todo el mundo busca justificaciones, que se conformaron, que se rindieron, y que las pocas manos que quedan, han firmado en apoyo, que sus voces han llegado hasta aquí.
Nosotras, extranjeras, organismo internacional, desbordadas de emociones, hasta arriba de admiración, nos quedamos, mientras, seguimos, como todos, a la espera.

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